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Durante los días 14, 15 y 16 de julio, en el municipio de Pueblorrico, Antioquia, El Cinturón Occidental Ambiental (COA), la Corporación Vamos Mujer, la Asociación Subregional de Mujeres del Suroeste (ASUBMUS) y El colectivo de Nuevas Identidades Masculinas (NIM) nos reunimos y dialogamos en un amplio encuentro entre hombres y mujeres, jóvenes, adultas, campesinas, indígenas, urbanas; en el que generamos espacios que permitieron conocer-nos y reconocer-nos desde nuestras múltiples identidades.
Entendemos el territorio como un espacio de construcción colectiva, sagrado para la vida y sobre el cual tenemos derecho a decidir. Defendemos nuestro cuerpo como primer territorio y rechazamos todas las violencias sobre este y sobre nosotras mismas. Nos oponemos a la imposición del modelo extractivista nacional e internacional sobre los territorios, a la privatización del agua, a la mercantilización de la naturaleza, de la vida y el cuerpo de las mujeres, al conflicto armado y a la desigualdad en las condiciones laborales, económicas y sociales, porque destruyen el trabajo histórico de tejedores y tejedoras que han hilado nuestros pueblos diversos.

Reivindicamos el papel de las mujeres en la lucha contra estas amenazas, como guardianas de semillas, productoras, reproductoras y protectoras de la vida, El papel protagónico en la agricultura campesina familiar, en la diversificación de la economía, la transformación de productos y la transmisión de la cultura emancipatoria; aún en condiciones de poco acceso a la tierra y a los recursos y la de falta de autonomía para disponer y decidir sobre ellos.

Denunciamos y rechazamos el sistema patriarcal, colonial y capitalista, que median las relaciones machistas y otras formas de opresión entre géneros y atentan contra nuestras vidas; la dominación y destrucción de la naturaleza, de nuestros ríos y montañas; la violencia sexual, física, verbal, psicológica, económica, patrimonial, reproductiva, laboral e institucional que vulnera nuestro cuerpo y nuestro derecho a una vida digna e imposibilita la construcción de Paz y buen vivir en el territorio.

Exigimos que paren los feminicidios, los abusos hacia las niñas y mujeres, así como todo tipo de expresiones que reproduzcan las violencias naturalizadas e invisibilizadas, en muchos casos, por la cultura y las tradiciones. Afirmamos la soberanía sobre nuestros cuerpos y la libre decisión de la maternidad y la paternidad, así como la libertad de elegir las mujeres y los hombres que somos y queremos ser, sin imposiciones ni cargas morales, religiosas, estéticas y sociales de ningún tipo.

Denunciamos y rechazamos también las afectaciones patriarcales sobre los hombres y sus cuerpos. Las limitaciones y presiones para expresar sus emociones libremente, la expropiación del cuerpo, la negación del autocuidado y el autoreconocimiento, los estereotipos de la masculinidad que los lleva a vulnerarse con violencia física y psicológica.

En ese sentido, es necesario y urgente replantear las relaciones entre mujeres y hombres, así como las masculinidades hegemónicas y los roles asumidos para que predomine el amor a la vida en sus múltiples expresiones. Debemos transformar la educación sexista por una más justa y libertaria, que nos permita ser sujetos del tamaño de nuestros sueños, para lo cual es indispensable renunciar a los privilegios que el patriarcado, el colonialismo y el capitalismo impone a la sociedad, reconocer las opresiones y unirnos en la lucha colectiva. Asumimos entonces una posición activa frente a la dignificación, el empoderamiento de mujeres y hombres, la autonomía y la organización social para construir un Suroeste de Antioquia Sagrado para la Vida, libre de violencias hacia las mujeres y hacia la naturaleza.

encuentro de mujeres