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Manifiesto 3ra Travesía por el Suroeste de Antioquia: Un Abrazo a la Montaña

 

MANIFIESTO 3RA TRAVESÍA POR EL SUROESTE DE ANTIOQUIA: UN ABRAZO A LA MONTAÑA

Participación y Autonomía para Resignificar el Ordenamiento Territorial

Territorio COA,  Septiembre 24 de 2019

Movilizándonos en las majestuosas montañas del Cinturón Occidental Ambiental durante 8 días continuos, del 12 al 19 de agosto, caminando trochas, regocijándonos en el fluir de nuestros ríos, respirando la pureza de las montañas, sus aromas infinitos que se alimentan de diversidad, activando la palabra para recuperar historias, aguzando los oídos para aprender de los mayores, caminando con los pies sobre la tierra, entonando las consignas de las  luchas sociales en defensa de la vida, manifestando sentimientos desde el canto, la música, la pintura y el teatro, sintiendo con pasión el amor por la cultura Embera y las tradiciones campesinas, construyendo con eficacia y afectividad la participación social para que niños, niñas, jóvenes, mujeres, hombres, indígenas, campesinos y campesinas, sigamos construyendo persistentemente nuestros planes de vida comunitarios…

De esta manera hemos culminado la 3ra Travesía por el Suroeste, recorriendo los municipios de Támesis, el corregimiento de Palermo, Valparaíso, Caramanta, Jardín, el resguardo indígena Karmata Rúa, Andes, Tarso, Pueblorrico, el corregimiento de Palocabildo, la vereda la Soledad y, finalmente, culminamos nuestro trasegar en el municipio de Jericó. Desde el Abrazo a la Montaña emitimos el siguiente manifiesto:

1. Género:

No exageramos cuando exigimos que se nos nombre, estamos aquí, presentes, hartándonos por siglos de la culpabilidad incauta, del proceso eterno, de la tradición inminente y de la inocencia por omisión. Vamos a seguir aquí, presentes, sumando en el ambientalismo popular y gritando que en los territorios, como nuestros cuerpos, son y se mantendrán libres.

Hemos entendido que la lucha feminista no espera a que se vayan las empresas, o los monocultivos, o a que por fin haya un espacio para que lo discutamos… Y lo hemos entendido, porque eso, el machismo nos atraviesa, nos mata, nos viola, nos violenta, nos silencia, nos minimiza, nos humilla, nos relega…

Queremos que sepan, que si estamos aquí, no es a pesar de todo eso, no vamos a permitirlo más. Paren ya de llamarse aliados, de darnos la fórmula para abolir el patriarcado, porque quizá hace mucha falta mirar hacia adentro y cuestionarse un poco los privilegios.

No nos cabe la menor duda que sin justicia de género no hay justicia ambiental. Vamos a romper y escupir las tradiciones normalizadas que sean necesarias, no exageramos y reivindicamos nuestro digno derecho a ser.

2. Mandatos Populares:

Desde los Mandatos Populares estamos construyendo las políticas para la vida en el suroeste de Antioquia. En la 2da Travesía por el Suroeste: Un Abrazo a la Montaña que tuvo como lema “Justicia social y ambiental para la construcción de paz territorial” y que se realizó en el 2016, presentamos una proclama de mandatos populares a partir de tres lineamientos: 1) Aguas Sagradas para la Vida; 2) Economías Indígenas y Campesinas Sagradas para la Vida y, finalmente, 3) Organizaciones y Participación Comunitaria Sagrada para la Vida (Ver en: http://coaterritoriosagrado.org/499-2/).

Estos lineamientos hoy complementan el Mandato Popular COA “Participación y Autonomía para Resignificar el Ordenamiento Territorial” el cual se estructura en cuatro aspectos prioritarios: 1) Sobre los usos del suelo y los usos del agua; 2) sobre el patrimonio cultural y ambiental; 3) sobre la participación social efectiva y afectiva; y finalmente 4) sobre la educación popular territorial (ver en: http://coaterritoriosagrado.org/mandato-popular-coa-participacion-y-autonomia-para-resignificar-el-ordenamiento-territorial/).

Recogiendo el lema de la 2da Travesía y conectándolo con el de la 3ra, queremos manifestar que el camino para la construcción de la justicia social y ambiental se consolida desde la implementación de estos mandatos populares como apuesta de construcción de políticas para la vida, construidas desde abajo, desde la tierra y el agua, los cuales trazan el horizonte político más efectivo para enfrentarnos a las políticas de la guerra, del odio, de la muerte, del despojo y de toda expresión de violencia que vulnera nuestros cuerpos y territorios. Desde esta perspectiva ratificamos nuestro compromiso para la construcción de Territorios Sagrados para la Vida en la definición de una paz territorial estable y duradera.

3. Ordenamiento Territorial:

El ordenamiento Territorial se constituye en una posibilidad importante para resignificar el Territorio desde la movilización social, desde el posicionamiento de los mandatos populares en la definición de políticas públicas municipales, lo que nos debe exigir de manera permanente a reflexionar: ¿qué es la política pública? ¿Qué es lo público en la política y lo político en lo público? ¿Cómo se construye y se resignifica? Estas disertaciones deben ser incorporadas en las consultas autónomas, cabildos comunitarios, mandatos populares, planes de vida comunitarios y construirse de igual manera desde las escuelas del territorio, las cátedras del territorio, casas madres del territorio y medios de comunicación comunitarios.

De esta manera será posible confrontar el ordenamiento territorial que nos quieren imponer -desde el extractivismo- con los proyectos mineros y energéticos, modelo de desarrollo que permanentemente  atenta contra nuestros derechos territoriales. Desde los Mandatos Populares será posible avanzar en la construcción de políticas para la vida en la configuración de políticas públicas, reconceptualizando lo público y los derechos territoriales en su relación con la tierra, el agua, el aire,  la energía, la biodiversidad, la cultura, entre otros elementos más. Esta es una ruta para entender la justicia socioambiental y la paz territorial desde acciones efectivas que garantizan, mediante los mandatos populares, la democratización de la vida.

4. Sobre las Provincias en el Suroeste:

¿Qué son las provincias? ¿Por qué y para qué se están promoviendo en el suroeste de Antioquia? ¿Quiénes las están posicionando y cuáles son sus propósitos? Es claro que para varios mandatarios locales, además de las organizaciones sociales y comunidad en general, no tenemos claridades del por qué y el para qué de la consolidación de estas figuras territoriales. Si existen dudas frente a estas figuras ¿por qué se acepta algo que no se conoce y que no ha sido lo suficientemente debatido con las comunidades? ¿Por qué y quiénes están forzando la creación de estas figuras? Es importante resaltar, sin llegar a generalizaciones, que algunos de los actores que hoy la están abanderando, han propiciado escenarios de exclusión a la participación social y han persistido en la estigmatización al movimiento social.

Uno de los discursos por los cuales se justifica la figura de las provincias, tiene que ver con la INTEGRACIÓN de los municipios del Suroeste de Antioquia, “integración” que se justifica en la planeación e implementación de modelos de desarrollo basados en la lógica extractiva. Si bien desde el suroeste se ha posicionado el debate en la opinión pública, con un NO rotundo a la minería de metales, el debate sobre el extractivismo apenas comienza, pues es necesario reflexionar de fondo y de manera estructural los proyectos extractivos mineros, energéticos, agroindustriales y turísticos, entre otros, que continúan agudizando conflictos sociales y ambientales, que es urgente reconocerlos, visibilizarlos, confrontarlos y transformarlos… Los mandatos populares nos muestran caminos hacia transiciones energéticas justas, agroecológicas, turísticas comunitarias para la implementación de prácticas sustentables con el patrimonio cultural y ambiental.

Por este motivo consideramos que las Provincias no son legítimas para nuestros procesos y tampoco compartimos la idea de que el modelo de desarrollo y el extractivismo deban ser el eje integrador de nuestros pueblos, por lo contrario, en la búsqueda de nuestra autodeterminación territorial, el eje articulador del Suroeste de Antioquia deben ser los Mandatos Populares y los Planes de Vida Comunitarios.

5. Mesa Plan de Vida Comunitario: 

Bajo la perspectiva de que un eje articulador de los pueblos asentados en las majestuosas montañas del Suroeste de Antioquia deben ser los planes de vida comunitarios, hemos propuesto en varios municipios la creación de las “Mesas de Concertación Social: Plan de Vida Comunitario”, como un escenario prioritario de interlocución y negociación política con las administraciones, concejos y personerías municipales, para que las organizaciones sociales de la articulación COA podamos avanzar en la incorporación e implementación de los mandatos populares y los planes de vida comunitarios en los esquemas de ordenamiento territorial (EOT), planes de ordenación y manejo de cuencas hidrográficas (POMCA), planes de desarrollo, acuerdos y decretos municipales. Por este motivo es fundamental que la articulación COA vaya tejiendo una red de planes de vida comunitarios.

6. Intergeneración e interculturalidad: 

La 3ra Travesía nos deja una gran satisfacción por la interlocución intergeneracional e intercultural de los procesos sociales con los candidatos a las alcaldías municipales, entre ellos con el proceso que se ha venido construyendo desde las Escuelas de Sustentabilidad: Polinizando el Territorio, propiciando escenarios de participación social de niños, niñas, jóvenes, indígenas y campesinxs, además de la presencia activa de lxs polinizadorxs del Territorio en la preparación de las acciones culturales y de movilización social.

Estos escenarios de diálogos y acciones políticas intergeneracionales e interculturales de niñas, niños, jóvenes, adultxs y abuelxs, indígenas y campesinxs, hombres y mujeres, nos lleva a comprender la articulación COA desde la heterogeneidad, de construir desde las diferencias, las tensiones, las contradicciones y la fluidez, de avanzar en un proceso político paulatino, diverso y complejo que nos permita reconocer a estos actores como sujetos políticos de derechos, actores que deben ser determinantes en la definición de políticas públicas municipales y de los derechos territoriales, además en la construcción de los planes de vida comunitarios y la consolidación de Territorios Sagrados para la Vida…

7. Memoria:

Caminar con los pies sobre la tierra, andar las montañas, nadar en los ríos, deleitarnos con los olores, sabores y colores de la naturaleza, el canto de los pájaros y el transitar de los mamíferos, anfibios, reptiles, insectos… escuchar los relatos de las abuelas y abuelos, recorrer el territorio y reconstruir sus historias, aprender desde las fincas escuelas, los rituales emberá, la tradición campesina, desde nuestros cuerpos y sitios sagrados.

La memoria está en movimiento y en transformación, se expresa en algunas prácticas sociales de la cotidianidad, toma fuerza a medida que nos conectamos con el interior de la Montaña Madre, recuperando caminos ancestrales e historias que aún no se han extinguido. Es semilla activa que germina resistencias, se alimentan de y nutren las luchas sociales en la defensa de los derechos territoriales. Está interconectada con el pasado, el presente y el futuro, se esparce en el cuerpo, en el pensamiento, en las prácticas indígenas y campesinas y se erige como simiente para continuar con nuestro legado de consolidar Territorio Sagrado para la Vida… Nuestras memorias está en construcción.

En la 3ra Travesía recuperamos un camino ancestral en la Montaña Madre y también rendimos homenaje a niñas y niños víctimas de una masacre en Pueblorrico como consecuencia del conflicto social y armado en el Suroeste de Antioquia. Nuestras memorias como resistencias en la lucha por la vida, deben ser memorias transformadoras que aporten a la construcción de políticas para la vida. Es necesario reconstruir las memorias desde las causas y efectos de los conflictos sociales y ambientales que han afectado los territorios indígenas y campesinxs y a la madre naturaleza, pero también es importante reconstruir las memorias desde las resistencias, valorando el rol de la naturaleza en  procesos de supervivencias y de movilización social.

Valorar la naturaleza como víctima del conflicto social, ambiental y armado pero también como semilla emancipatoria que nos ha permitido resignificar la configuración territorial de nuestros pueblos y de enfrentar sistemas de dominación que se expresan en la colonialidad, el patriarcalismo y el capitalismo. Por este motivo debemos apostarle a la reconstrucción de la memoria del conflicto y las resistencias socioambientales en perspectiva de valorar transformaciones creativas, desde una perspectiva histórica, social y espacial, que nos permitan alimentar las luchas presentes y futuras, además de aportarle a los planes de vida comunitarios que están emergiendo.

8. Arte y educación. 

La oportunidad de compartir con grupos artísticos y culturales de Medellín y varios municipios del Suroeste, desde la articulación COA, se constituye en un aliciente para incorporar los shows de circo, payasos, magia, teatro, música, danza, artes visuales (pintura, fotografías y manualidades) y juegos en los procesos de educación popular territorial. La recreación y la diversión deben ser prioritarias en nuestros procesos políticos y formativos, deben ayudarnos a reconstruir el arte, la ética y la estética de las resistencias. El arte es resistencia en sí mismo, El arte es forma de denuncia, una forma efectiva de juntarnos, de superar la racionalidad impuesta y tejer caminos a lo sensible. Por medio del arte se despiertan conciencias, luchas y resistencias…

Estos 8 lineamientos que hemos incorporado en el presente manifiesto COA, deben ser transversales en la construcción/implementación del “Mandato Popular COA: Participación y Autonomía para Resignificar el Ordenamiento Territorial”, puntos de apertura para continuar alimentando proyectos de vida en nuestra apuesta efectiva y afectiva para la democratización de la vida, el agua y el territorio en las majestuosas montañas del Suroeste de Antioquia.

Frente a la construcción de estos proyectos de vida, desde los mandatos populares y los Territorios Sagrado para la Vida, queremos ratificar a la AngloGold Ashanti -AGA- como actor no grato para el Suroeste de Antioquia, al igual que todas aquellas empresas extractivas que violentan nuestros planes de vida y pasan por encima de la autonomía de estos pueblos que hoy reclaman dignidad.

 

PUBLÍQUESE, APLÍQUESE Y DEFIÉNDASE CON DIGNIDAD

 

Monte arriba, abajo

Caminaremos juntos

Para abrazar nuestra lucha por ti

Montaña hermosa.

Gracias sol, luna, estrellas

Por conducir nuestro camino

Por protegerte a ti, a mí,

Porque soy parte de ti,

De mi monte sabio.

(Gladys Yagarí – Canción: El Abrazo a la Montaña.

 

 Logo-COA

SUROESTE DE ANTIOQUIA:

TERRITORIO SAGRADO PARA LA VIDA!

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COMUNICADO COA: Tercera Travesía por el Suroeste: Un abrazo a la Montaña

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

TERCERA TRAVESÍA POR EL SUROESTE DE ANTIOQUIA: UN ABRAZO A LA MONTAÑA

Participación y Autonomía para Resignificar el Ordenamiento Territorial

 

El Cinturón Occidental Ambiental (COA) como proceso de articulación de organizaciones indígenas y campesinas, sociales y ambientales, que construimos Territorios Sagrados para la Vida en las majestuosas montañas del suroeste de Antioquia, queremos informar a la opinión pública nacional e internacional que el 2019, del 12 al 19 de agosto, será el año para convocar y celebrar la “Tercera Travesía por el Suroeste de Antioquia: Un Abrazo a la Montaña”.

Con el propósito de seguir posicionando el “Mandato Popular COA: Participación y Autonomía para Resignificar el Ordenamiento Territorial”, además de denunciar los conflictos sociales y ambientales generados por el proyecto minero Quebradona y de ratificar la declaratoria de Actor No Grato a la AngloGold Ashanti en el suroeste de Antioquia, las organizaciones de la articulación COA convocamos a todos los pueblos asentados en estas majestuosas montañas para que nos juntemos en la movilización social más emblemática de esta región.

El Abrazo a la Montaña que se realizó en el 2016 planteó como lema “Justicia Social y Ambiental para la Construcción de Paz Territorial”, en perspectiva de comprender  la Justicia y la Paz  desde las formas de cómo nuestras resistencias transforman los conflictos sociales y ambientales mediante la construcción de políticas para la vida, las cuales  se expresan en los Mandatos Populares COA y en los Planes de Vida Comunitarios de pueblos indígenas y campesinos del suroeste de Antioquia.

Por estos motivos, desde las caminatas, plantones, movilizaciones, recuperación  de caminos antiguos y sus historias, audiencias autónomas y comunitarias, chapuzones en charcos y mediante debates con los candidatos y candidatas a las alcaldías municipales, nos proponemos Abrazar la Montaña Madre de Támesis, Valparaíso, Caramanta, Jardín, Karmata Rúa, Andes, Tarso, Pueblorrico y Jericó.

La necesidad nuevamente de juntarnos, reconocernos, abrazarnos, de alimentar nuestros corazones desde los espíritus de la montaña, de los ríos, las tradiciones campesinas y la cultura Embera, desde los sueños de niñas, niños, jóvenes, hombres y mujeres de luchar por la justicia socioambiental y la Paz en los territorios, de vencer las violencias y conflictos mediante la construcción de Territorios Sagrados para la Vida en las majestuosas montañas del Cinturón Occidental Ambiental… Por eso invitamos a todas las comunidades y organizaciones del Suroeste a caminar juntos y juntas para abrazar, con mucha fuerza y amor, nuestra montaña!

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“Todas las montañas las quieren explotar,
el vientre de la madre lo quieren arrasar,
Y a multinacionales nos quieren someter,
Pero que lo sepan, no va a suceder”
Eliana Marcela Gutiérrez León  (Un abrazo a la Montaña)
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“Monte arriba, abajo,
Caminaremos juntos,
Para abrazar nuestra lucha por ti,
Montaña hermosa.”
Gladys Yagarí (Un abrazo a la Montaña)

 


 

SUROESTE DE ANTIOQUIA

TERRITORIO SAGRADO PARA LA VIDA!

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MANIFIESTO Segunda Travesía por el Suroeste: Un Abrazo a la Montaña

Caramanta, 14 de Agosto de 2016

MANIFIESTO

SEGUNDA TRAVESÍA POR EL SUROESTE: UN ABRAZO A LA MONTAÑA

Justicia social y ambiental para la construcción de paz territorial

Entre los días 8 y 14 de agosto de 2016, las organizaciones indígenas, campesinas, sociales y ambientales, mujeres, jóvenes y hombres del Suroeste de Antioquia, hemos abrazado la paz, la vida, el agua y el territorio en las sagradas montañas del Cinturón Occidental Ambiental Colombiano, Un Abrazo que sigue afianzando  el amor por nuestra Madre Tierra.

Jardín, Resguardo Indígena Karmata Rua, Andes, Hispania, Resguardo Indígena Hermenegildo Chakiama, Bolombolo, Peñalisa, Tarso, Pueblorrico, Jericó, Támesis, Valparaíso y Caramanta, unieron sus corazones para expresar que el Territorio COA es Sagrado para la Vida.

El SÍ a la Vida, al Agua y al Territorio  define la apuesta por un SÍ A LA PAZ en el que la Justicia  Social y Ambiental debe ser la matriz para su construcción, debe partir del reconocimiento y el respeto a la Vida en sus múltiples expresiones.

Construir esta apuesta implica de-construir  acciones de violencia que atentan contra los cuerpos, las familias, las comunidades, las tierras, las aguas, los territorios, nuestras culturas y perspectivas de vida. Es necesario abordar nuestras historias y entender las causas del conflicto armado y  los conflictos socioambientales  que tanto han desangrado al pueblo colombiano y a la madre tierra.

Si bien el silenciamiento de las armas no es suficiente para la construcción de una Paz Territorial, consideramos que es un proceso necesario y urgente  para lo cual exigimos que se le dé una solución política al conflicto armado en Colombia, a partir de los diálogos entre el Estado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia  (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la Población Civil. Exigimos desmontar el uso de las armas y cambiar sus sonidos de guerra y muerte por diálogos y entendimiento, para que podamos reconocernos, discutir y construir a partir de las diferencias. La reconciliación de nuestros pueblos indígenas, afros y campesinos es necesaria y urgente para no seguir perpetuando las políticas de guerra y muerte en el país.

De esta manera, la Justicia Social y Ambiental y la Paz Territorial la construimos a partir de  POLÍTICAS PARA LA VIDA, emergentes de propuestas comunitarias que se definen a partir de perspectivas históricas, actuales y futuras.

Acogemos el SÍ en el Plebiscito de los acuerdos en la Habana y, aunque no es suficiente para la definición de la PAZ, consideramos que es un paso, ente muchos que debemos dar, para defender nuestro principio universal de que la Vida de los pueblos indígenas y campesinos, ríos y montañas son Sagrados. La guerra, las armas y la violencia han atentados contra  vidas indefensas, desencadenando consecuencias nefastas de odio y muerte. Consideramos que es necesario ampliar el debate y exigimos la participación de las comunidades que también estamos construyendo paz en el Territorio para que el Estado y las insurgencias colombianas entiendan que para llegar a la PAZ  es necesaria la Justicia Social y Ambiental, no queremos estar condenados a  las políticas de muerte y expropiación.

Nuestra Justicia Social y Ambiental nos obliga a señalar que los conflictos socioambientales son una amenaza de Paz Territorial latente ya que la naturaleza no sólo ha sido víctima del conflicto armado sino de un modelo de desarrollo que  pretende destruirla a partir de megaproyectos mineros, energéticos, petroleros, agroindustriales y privatizarla mediante políticas conservacionistas de economía verde. Es necesario reflexionar acerca de las amenazas al territorio que se siguen presentando desde el modelo extractivista y que no desaparecerán con la refrendación de acuerdos con las insurgencias, sino que, infortunadamente, se acrecentarán como consecuencia de las garantías que el gobierno Santos entrega a las corporaciones trasnacionales en lo que se conoce como la paz corporativa, es decir, el intento del ejecutivo colombiano por pacificar al país para entregar amplias zonas del territorio nacional a las corporaciones trasnacionales. Las nuevas amenazas se disfrazan hoy de pequeñas y medianas centrales hidroeléctricas presentadas como proyectos amigables con el ambiente, los proyectos mineros y también con estrategias de supuestas interlocuciones con empresas nacionales y trasnacionales en las que prima la asimetría de poder en la que la institucionalidad se pone al servicio de intereses económicos, bajo los mismos trasnochados argumentos de la necesidad del desarrollo y progreso, y desconoce los derechos de la población a decidir sobre su presente y futuro territorial.

La Paz Territorial nace del principio de que la vida es sagrada, en el Suroeste de Antioquia EXIGIMOS UNA PAZ TERRITORIAL SAGRADA PARA LA VIDA, UNA JUSTICIA SOCIAL Y AMBIENTAL SAGRADA PARA LA VIDA, con la cual se nos pueda garantizar el reconocimiento de sentidos y prácticas de vida que definen la autodeterminación territorial, la armonización con el agua, la biodiversidad, el patrimonio arqueológico-histórico-cultural, comunidades indígenas y campesinas, economías propias, organizaciones sociales y participación.

Esta PAZ TERRITORIAL debe partir de nuestros sueños, sentimientos y expectativas para el buen vivir, en  un Territorio Sagrado para la Vida que se construye en las majestuosas montañas del Territorio COA – Cinturón Occidental Ambiental.

 Esta es nuestra propuesta:

MANDATAMOS

Aguas Sagrada para la Vida:

  • Reconocer el agua como bien común y público, determinante en las territorialidades campesinas y étnicas y en la producción alimentaria. Sin Agua no hay vida y sin ella es imposible construir territorios de paz justos y democráticos (Roa & Urrea, 2015, pág. 203).
  • La gestión pública y comunitaria del agua debe estar en manos del Estado o de comunidades organizadas
  • El país requiere, a parte de una reforma agraria, una reforma acuaria. A las personas víctimas se le deben restituir tanto las tierras, como las aguas; esto es, restituir ciénagas, lagunas, ríos que fueron apropiados por los terratenientes durante la guerra. Aguas que son determinantes para la reproducción social, cultural y espiritual de cientos de comunidades ribereñas y cienagueras que han vivido de la pesca.
  • Detener cualquier acción que afecte los bienes comunes, en especial las aguas, pues negar o afectar su acceso implica violar los derechos humanos y de la naturaleza.

 

Economías Indígenas y Campesinas Sagradas para la Vida

  • Declarar de utilidad pública la cultura indígena y campesina del Suroeste de Antioquia, las prácticas sociales, económicas, espirituales, culturales y ambientales asociadas a ellas, como patrimonio intangible, dando el reconocimiento al Suroeste de Antioquia como un Territorio Sagrado para la Vida.
  • Las autonomías y soberanías alimentarias, los procesos agroecológicos, las economías propias y los circuitos económicos solidarios serán fundamentos centrales hacia la construcción de política pública de agricultura autónoma.
  • Que se reconozca al campesinado de Colombia como sujeto de derechos.
  • Las semillas son un patrimonio al servicio de la humanidad. Las semillas libres en manos de los pueblos será determinante en la construcción de un país en paz, y garantía para la autonomía y soberanía alimentaria.
  • La agricultura campesina alimenta al mundo y puede enfriar el planeta. La defensa de la agricultura campesina es indispensable en la construcción de la Paz Territorial (Ibidem).
  • Frente al modelo minero-energético, consideramos necesario declarar una moratoria en la que: se ponga en consideración qué tipo de minería hay hoy en el país y para qué intereses; qué tipo de producción energética se tiene y cuál se necesita:

– Se ponga en debate nacional la categoría de utilidad pública de la minería y las represas.

– Se analizase por medio de una comisión independiente la legalidad de los títulos y concesiones.

– Se avance en la construcción de la categoría de afectados por megaproyectos (algunas organizaciones hablamos de víctimas del desarrollo) y en las formas de reparación integral a esos afectados.

– Se reconozca la naturaleza como víctima del conflicto.

– La construcción de la política pública debe incorporar como bases del ordenamiento a las aguas y a los bienes comunes esenciales para la garantía de la vida. La política pública no debe mantenerse como una construcción exclusiva de la institucionalidad corrupta y deslegitimada, protegida en el estado. Lo público se construye desde el proceso legislativo popular y comunitario y de allí emerge una nueva concepción de poder frente a un Estado deslegitimado y entregado al corporativismo.

  • Una política minero-energética transformadora debe tener como base la soberanía energética construida en las prácticas concretas de los Pueblos. La Soberanía energética implica la autodeterminación, la priorización, la tecnología al servicio de los pueblos y se relaciona directamente con las soberanías  hídricas y alimentaria.

 

Organizaciones y Participación Comunitaria Sagradas para la Vida

  • Construir, reconocer y acoger dentro de los planes de desarrollo y esquemas de ordenamiento territorial, la defensa del agua, la vida y el territorio, incorporando e implementando los Planes de Vida Comunitario construidos por organizaciones sociales, ambientales, indígenas y campesinas del Suroeste de Antioquia como procesos autónomos.
  • El ordenamiento del territorio debe incluir la participación social, interétnica, intergeneracional e intersectorial y para esto debe garantizarse el respeto a las consultas populares y a los mecanismos de participación popular, legales y constitucionales, así como los ejercicios de autodeterminación de los pueblos expresados, por ejemplo, en las consultas autónomas.
  • La defensa de nuestro cuerpo no es ajena a la defensa del Territorio. De ahí que son fundamentales los planteamientos que los movimientos de mujeres, jóvenes y trabajadores que han hecho en relación con la defensa del cuerpo y de la salud.
  • Los procesos de educación popular territorial (Escuela de Sustentabilidad) son necesarios para la construcción de territorialidades (Territorio COA) indígenas y campesinas.
  • La participación popular debe estar definida en múltiples encuentros de organizaciones de base, de mujeres, jóvenes, acueductos comunitarios, economías indígenas y campesinas, interculturales, hacia la construcción de agendas propias para la incidencia en las políticas públicas territoriales.
  • Es necesaria la construcción de lo comunitario para los medios de comunicación local. medios de comunicación e información construidos por la comunidad para la comunidad (medios de comunicación popular alternativo).
  • La construcción de Salas Patrimoniales sobre Territorio como proceso de memoria colectiva y de formación popular.

Nuestra Justicia Social y Ambiental para la Paz Territorial la seguimos construyendo

CINTURÓN OCCIDENTAL AMBIENTAL – COA

SUROESTE DE ANTIOQUIA: TERRITORIO SAGRADO PARA LA VIDA

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Roa, T., & Urrea, D. (2015). La cuestión ambiental: asunto clave en el proceso de paz. En V. d. Correa-Lugo, Negociación Gobierno – Eln: Y sin embargo se mueve (pág. 274). Bogotá: Ediciones antropos.

www.coaterritoriosagrado.org

 

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Comunicado #2 – Segunda Travesía por el Suroeste: Un Abrazo a la Montaña

TRAVESÍA POR EL SUROESTE DE ANTIOQUIA: UN ABRAZO A LA MONTAÑA

Justicia Social y Ambiental para la construcción de paz territorial

Cinturón Occidental Ambiental – COA

Agosto de 2016

Los territorios de paz del suroeste antioqueño, los hombres y mujeres indígenas y campesinos que han protegido y protegen las majestuosas montañas del Cinturón Occidental Ambiental colombiano abrazan la construcción de paz e invitan a los pueblos de la región y de diversas partes de Colombia a sumarse al Segundo Abrazo a la Montaña.

La construcción de paz ha sido un anhelo urgente que comunidades indígenas, afros y campesinas hemos estado aclamando durante más de cincuenta años y en el que hemos valorado que el respeto a la vida en sus múltiples manifestaciones, humanas y no humanas, deben ser prioridad para que los pueblos colombianos nos reconciliemos y podamos construir la paz que todas y todos queremos.

Consideramos que el silenciamiento de fúsiles no es suficiente para construir la Paz Territorial, pero es un paso necesario que tenemos que dar, para que nuestras diferencias no se resuelvan con las armas y evitar resproducir múltiples expresiones de violencias que ha generado  niños huérfanos, padres sin hijos, familias desplazadas, hermanos asesinados, amigos desaparecidos, ríos contaminados y montañas destruidas.

Los intentos de superación del conflicto armado con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC-, y los acercamientos iniciales, entrabados hoy, con el Ejército de Liberación Nacional -ELN-, han puesto arriba de la mesa reflexiones profundas sobre lo que significa la paz y su construcción en el escenario contemporáneo.

Lejos de considerar que la paz se reduzca a la negociación con las insurgencias, como ha sido presentado por el gobierno Santos a través de su sobre exposición mediática, al tiempo que avanzan los procesos de despojo para los pueblos en el país, la paz implica la construcción de la justicia social y ambiental.

Tampoco se debe suponer que dicha construcción inicie en un punto cero, desde los intentos de la superación del conflicto armado, pues comunidades ancestrales y tradicionales, y también urbanas, han realizado ejercicios de paz históricamente; precisamente, estos intentos autónomos y soberanos han sido destruidos sistemáticamente por las elites colombianas organizadas en torno al proyecto económico neoliberal que se expresa en el modelo extractivista: minería, petróleo, represas, agroindustria, etcétera.

El COA y los pueblos del suroeste antrioqueño que en él se articulan, así como tantos otros que sueñan con una vida digna, respaldan la refrendación de los acuerdos con la insurgencia, a través del mecanismo del plebiscito que se ha propuesto desde el gobierno nacional y en el que debe expresarse el acuerdo nacional frente a la desaparición de las FARC como grupo armado, como un punto necesario para la búsqueda de la paz.

Al mismo tiempo, con el Segundo Abrazo a la Montaña el COA invita a la reflexión acerca de las amenazas al territorio que se siguen presentando desde el modelo extractivista y que no desaparecerán con la refrendación de acuerdos con las insurgencias, sino que, infortunadamente, se acrecentarán como consecuencia de las garantías que el gobierno Santos entrega a las corporaciones trasnacionales en lo que se conoce como la paz corporativa, es decir, el intento del ejecutivo colombiano por pacificar al país para entregar amplias zonas del territorio nacional a las corporaciones trasnacionales. Las nuevas amenanzas se disfrazan hoy de pequeñas y medianas centrales hidroeléctricas presentadas como proyectos amigables con el ambiente, los proyectos mineros y también con estrategias de supuestas interlocuciones con empresas nacionales y trasnacionales en las que prima la asimetría de poder en la que la institucionalidad se pone al servicio de intereses económicos, bajo los mismos trasnochados argumentos de la necesidad del desarrollo y progreso, y desconoce los derechos de la población a decidir sobre el futuro territorial.

La travesía por el suroeste antioqueño que abrazará la montaña permitirá la reflexión conjunta y pública sobre estos temas, también el acercamiento como hermanos/as de pueblos en resistencia expresada en el fortalecimiento de las economías campesinas e indígenas, el trabajo juvenil en defensa del territorio, la participación de las mujeres como sujetos políticos primordiales para la dignificación de la vida, y la solidaridad como principio de armonía entre los seres humanos y la naturaleza.